El uso de la tecnología, en particular de los dispositivos digitales, está teniendo un impacto negativo en el desarrollo psicológico y físico de los niños. Esto se debe principalmente a dos factores: las generaciones actuales crecen en un entorno cada vez más digital y los padres suelen permitir un uso excesivo o sin control. En respuesta, la comunidad médica internacional ha presentado recomendaciones para regular el uso de dispositivos y minimizar las consecuencias a corto y largo plazo.
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